Salud

Claves para lidiar con la acidez estomacal

Claves para lidiar con la acidez estomacal
Por: Dajhana Herrera

Ese odioso dolorcito que te despierta a mitad de la noche, que parece de estómago, pero no lo es; no sientes gases, pero estás seguro de que es digestivo, te lo dice tu intuición: la cena estuvo divina, pero pesadísima. Logras, a duras penas, conciliar el sueño y, al amanecer, un ardor recorre la parte media de tu esternón y caes en cuenta: “tengo acidez”.

Lo hayas sentido antes o no, la sensación de acidez estomacal es inequívoca: el ardor comienza en la boca del estómago y se apodera de la parte superior del tórax, y, algunas veces, alcanza la garganta, provocando incluso aliento pesado en la cavidad bucal. Dependiendo de la intensidad de la acidez, pueden presentarse otros síntomas atípicos como infecciones respiratorias, asma, otitis, broncoespasmos y faringitis que deterioran aún más tu calidad de vida. Pero ¿de qué se trata realmente la acidez estomacal?

Aprendiendo a llamas las cosas por su nombre

El término correcto de esta afección es reflujo gastroesofágico, y consiste en el regreso del contenido del estómago con un ph bajo (ácido) hacia el esófago, porque el esfínter esofágico inferior no cierra completamente al estómago cuando ha entrado la comida. Es importante prestarle atención a esta condición porque, además de las molestias causadas por los síntomas típicos o atípicos, el contacto de ácidos con las estructuras anatómicas comprometidas, a largo plazo, podría originar cáncer de esófago, úlceras pépticas o cuadros respiratorios crónicos.

De presentarla, dirígete al médico especialista, quien realizará un diagnóstico preciso y aplicará el tratamiento farmacológico para cada caso, porque si bien los medicamentos pueden adquirirse libremente, tomarlos a discreción puede resultar peligroso porque no se está atacando la raíz del problema. Esto  facilita que la enfermedad sea recurrente o crónica, cuando lo cierto es que no solo puede controlarse con el enfoque terapéutico adecuado, sino que puede, incluso, erradicarse:

  1. Por un lado, realizando cambios en la higiene dietética, el estilo de vida, el control del peso, una alimentación libre de nitratos (como la comida orgánica), conservantes y gaseosas.
  2. Y por otro lado, determinando las alteraciones estructurales que contribuyen a la falta de tono del esfínter esofágico inferior.

Mitos al descubierto.

  • La leche alivia el ardor. Falso. El ácido láctico puede irritar aún más las delicadas membranas del esófago.
  • La manzanilla cura la acidez. Falso. Investigaciones recientes han demostrado que la manzanilla no tiene efecto alguno sobre la acidez ni ninguna otra afección digestiva. Más bien, al igual que otros remedios caseros, podría tener efectos contraproducentes.

En vez de automedicarte, prueba cambiar sencillas conductas de tu estilo de vida si eres paciente recurrente del gastroenterólogo por causa de acidez:

  • Evita las siestas tras una comida abundante, porque al acostarte, el esfínter esofágico inferior se relaja dando paso al contenido del estómago al esófago.
  • Cena, por lo menos, dos horas antes de la hora de dormir.
  • Al dormir, recuéstate de tu lado izquierdo y levanta la cabecera de la cama si sientes dolor.
  • Deja de lado por unos días el café, el jugo de naranja, las bebidas carbonatadas y sustituye la cerveza por vino.
  • Regula la temperatura de los alimentos.
  • Mientras dure la acidez, opta por cocinar al horno, a la plancha o al vapor.
  • Sustituye el aceite intenso o extra virgen por uno más suave.
  • No uses ropa ajustada, ya que promueve la inflamación.
  • Restringe la actividad física intensa por un tiempo.